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Cuento de navidad 馃帶 audiolibro 馃摉 Ray Bradbury

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Audiolibro: Cuento de navidad

Ray Bradbury

Duraci贸n: 7 minutos
Voz: Teresa Ram铆rez Garc铆a
Selecci贸n musical: Gelosoft
FX: Gelosoft
Audiolibro Gratis de audio-libro.com
Obtendr谩s un archivo MP3 (13MB)

Acerca de este Audiolibro

Les ofrecemos totalmente gratis este cuento navide帽o de uno de los escritores m谩s influyentes de la literatura de ciencia-ficci贸n, el norteamericano Rady Bradbury (1920-212).



El d铆a siguiente ser铆a Navidad y, mientras los tres se dirig铆an a la estaci贸n de naves espaciales, el padre y la madre estaban preocupados. Era el primer vuelo que el ni帽o realizar铆a por el espacio, su primer viaje en cohete, y deseaban que fuera lo m谩s agradable posible. Cuando en la aduana los obligaron a dejar el regalo porque exced铆a el peso m谩ximo por pocas onzas, al igual que el arbolito con sus hermosas velas blancas, sintieron que les quitaban algo muy importante para celebrar esa fiesta. El ni帽o esperaba a sus padres en la terminal. Cuando estos llegaron, murmuraban algo contra los oficiales interplanetarios.

-驴Qu茅 haremos?


-Nada, 驴qu茅 podemos hacer?


-隆Al ni帽o le hac铆a tanta ilusi贸n el 谩rbol!


La sirena aull贸, y los pasajeros fueron hacia el cohete de Marte. La madre y el padre fueron los 煤ltimos en entrar. El ni帽o iba entre ellos, p谩lido y silencioso.


-Ya se me ocurrir谩 algo -dijo el padre.


-驴Qu茅鈥? -pregunt贸 el ni帽o.

El cohete despeg贸 y se lanz贸 hacia arriba al espacio oscuro. Lanz贸 una estela de fuego y dej贸 atr谩s la Tierra, un 24 de diciembre de 2052, para dirigirse a un lugar donde no hab铆a tiempo, donde no hab铆a meses, ni a帽os, ni horas. Los pasajeros durmieron durante el resto del primer 芦d铆a禄. Cerca de medianoche, hora terr谩quea seg煤n sus relojes neoyorquinos, el ni帽o despert贸 y dijo:


-Quiero mirar por el ojo de buey.


-Todav铆a no -dijo el padre-. M谩s tarde.


-Quiero ver d贸nde estamos y a d贸nde vamos.


-Espera un poco -dijo el padre.


El padre hab铆a estado despierto, volvi茅ndose a un lado y a otro, pensando en la fiesta de Navidad, en los regalos y en el 谩rbol con sus velas blancas que hab铆a tenido que dejar en la aduana. Al fin crey贸 haber encontrado una idea que, si daba resultado, har铆a que el viaje fuera feliz y maravilloso.


-Hijo m铆o -dijo-, dentro de med铆a hora ser谩 Navidad.


-Oh -dijo la madre, consternada; hab铆a esperado que de alg煤n modo el ni帽o lo olvidar铆a. El rostro del peque帽o se ilumin贸; le temblaron los labios.


-S铆, ya lo s茅. 驴Tendr茅 un regalo? 驴Tendr茅 un 谩rbol? Me lo prometieron.


-S铆, s铆. todo eso y mucho m谩s -dijo el padre.


-Pero鈥 -empez贸 a decir la madre.


-S铆 -dijo el padre-. S铆, de veras. Todo eso y m谩s, mucho m谩s. Perd贸n, un momento. Vuelvo pronto.


Los dej贸 solos unos veinte minutos. Cuando regres贸, sonre铆a.

El padre le prest贸 su reloj. El ni帽o lo sostuvo entre los dedos mientras el resto de la hora se extingu铆a en el fuego, el silencio y el imperceptible movimiento del cohete.


-隆Navidad! 隆Ya es Navidad! 驴D贸nde est谩 mi regalo?


-Ven, vamos a verlo -dijo el padre, y tom贸 al ni帽o de la mano.


Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los segu铆a.


-No entiendo.


-Ya lo entender谩s -dijo el padre-. Hemos llegado.


Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llam贸 tres veces y luego dos, empleando un c贸digo. La puerta se abri贸, lleg贸 luz desde la cabina, y se oy贸 un murmullo de voces.


-Entra, hijo.


-Est谩 oscuro.


-No tengas miedo, te llevar茅 de la mano. Entra, mam谩.


Entraron en el cuarto y la puerta se cerr贸; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abr铆a un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual pod铆an ver el espacio. El ni帽o se qued贸 sin aliento, maravillado. Detr谩s, el padre y la madre contemplaron el espect谩culo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.


-Feliz Navidad, hijo -dijo el padre.


Resonaron los viejos y familiares villancicos; el ni帽o avanz贸 lentamente y aplast贸 la nariz contra el fr铆o vidrio del ojo de buey. Y all铆 se qued贸 largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

-Ya es casi la hora.


-驴Me prestas tu reloj? -pregunt贸 el ni帽o.

El padre le prest贸 su reloj. El ni帽o lo sostuvo entre los dedos mientras el resto de la hora se extingu铆a en el fuego, el silencio y el imperceptible movimiento del cohete.


-隆Navidad! 隆Ya es Navidad! 驴D贸nde est谩 mi regalo?


-Ven, vamos a verlo -dijo el padre, y tom贸 al ni帽o de la mano.


Salieron de la cabina, cruzaron el pasillo y subieron por una rampa. La madre los segu铆a.


-No entiendo.


-Ya lo entender谩s -dijo el padre-. Hemos llegado.


Se detuvieron frente a una puerta cerrada que daba a una cabina. El padre llam贸 tres veces y luego dos, empleando un c贸digo. La puerta se abri贸, lleg贸 luz desde la cabina, y se oy贸 un murmullo de voces.


-Entra, hijo.


-Est谩 oscuro.


-No tengas miedo, te llevar茅 de la mano. Entra, mam谩.


Entraron en el cuarto y la puerta se cerr贸; el cuarto realmente estaba muy oscuro. Ante ellos se abr铆a un inmenso ojo de vidrio, el ojo de buey, una ventana de metro y medio de alto por dos de ancho, por la cual pod铆an ver el espacio. El ni帽o se qued贸 sin aliento, maravillado. Detr谩s, el padre y la madre contemplaron el espect谩culo, y entonces, en la oscuridad del cuarto, varias personas se pusieron a cantar.


-Feliz Navidad, hijo -dijo el padre.


Resonaron los viejos y familiares villancicos; el ni帽o avanz贸 lentamente y aplast贸 la nariz contra el fr铆o vidrio del ojo de buey. Y all铆 se qued贸 largo rato, simplemente mirando el espacio, la noche profunda y el resplandor, el resplandor de cien mil millones de maravillosas velas blancas.

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